Sobrevivir a la infoxicación, o cómo gestionar tus feeds

Hace siete años que descubrí los blogs. Como consecuencia, casi inherente, empecé a seguir otros blogs visitándolos diariamente para leer las actualizaciones. El número se incrementaba día a día hasta que, por evolución natural, migré a la subscripción de contenidos.

Wordle: Infoxicación

Infoxicación: intoxicación por sobreabundancia de información

Lo reconozco, me encanta la sindicación a contenidos. Esto de por sí no significa nada hasta que alcanza el nivel de adicción, la necesidad imperiosa de estar al tanto de todo cuanto antes, la ansiedad de tener entradas que leer, el agobio de no llegar a leerlo todo. En definitiva, la infoxicación.

Como en cualquier adicción, el primer paso es admitirlo. Y tras admitirlo llegan las medidas para desengancharse y organizar la lectura de forma productiva sin renunciar al placer de hacerlo.

Esto es un simple recopilatorio de trucos que en mi caso funcionan pero no tienen por qué ser útiles en otros casos.

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El retorno del teclado

Teclado inalámbrico

Todo empezó con las interfaces textuales (consolas) en las que el usuario escribía sus órdenes. En este estadio de la informática, el teclado era un elemento imprescindible y el ratón apenas un convidado de piedra meramente auxiliar. Pero, poco a poco, surgieron interfaces gráficas y el puntero del ratón cobró protagonismo relegando el teclado a la escritura del password o la inserción de textos en el editor o la escritura de los mensajes de chat.

Sin embargo, el ratón tiene un grave defecto: es muy lento. Cuando estás trabajando, el ratón es un mal compañero de viaje ya que ralentiza la iteración con la máquina. Por ejemplo, para insertar texto en negrita es necesario separar la mano del teclado, coger el ratón, apuntar el botón/menú apropiado, hacer click, devolver la mano al teclado y seguir escribiendo. La misma acción con el teclado consiste en pulsar la tecla control y la letra N como quien escribe una mayúscula y seguir escribiendo como si nada. Es por eso que el teclado vuelve a recuperar protagonismo al trabajar dentro de la aplicación usando los atajos de teclado para acceder a funciones ocultas en los menús a varios “clicks” de distancia.

Sin embargo, existe un área de trabajo en la que el ratón sigue teniendo mucha más importancia que el teclado: la gestión del escritorio. La mayoría de la gente utiliza el ratón para abrir una carpeta, el menú de programas, los accesos directos o para apagar el equipo. Hasta ahora…

Debido a la lentitud del ratón en los últimos tiempos han surgido algunas aplicaciones que permiten usar el teclado en lugar del ratón para acciones globales. Existen lanzadores que pulsando una combinación muestran una simple interfaz para iniciar el nombre del programa a lanzar (Launchy). Pero hay aplicaciones aún más potentes: las que permiten definir teclas rápidas para lanzar aplicaciones. Y, entre ellas, QLinerHotkeys y AutoHotkey son dos grandes estandartes para Windows orientados a usuarios y a profesionales, respectivamente.
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