Sobrevivir a la infoxicación, o cómo gestionar tus feeds

Hace siete años que descubrí los blogs. Como consecuencia, casi inherente, empecé a seguir otros blogs visitándolos diariamente para leer las actualizaciones. El número se incrementaba día a día hasta que, por evolución natural, migré a la subscripción de contenidos.

Wordle: Infoxicación

Infoxicación: intoxicación por sobreabundancia de información

Lo reconozco, me encanta la sindicación a contenidos. Esto de por sí no significa nada hasta que alcanza el nivel de adicción, la necesidad imperiosa de estar al tanto de todo cuanto antes, la ansiedad de tener entradas que leer, el agobio de no llegar a leerlo todo. En definitiva, la infoxicación.

Como en cualquier adicción, el primer paso es admitirlo. Y tras admitirlo llegan las medidas para desengancharse y organizar la lectura de forma productiva sin renunciar al placer de hacerlo.

Esto es un simple recopilatorio de trucos que en mi caso funcionan pero no tienen por qué ser útiles en otros casos.


Lectura

Al inicio lees con fruición cualquier entrada. Poco a poco el incremento de suscripciones hace que esa tarea se prolongue innecesariamente en el tiempo hasta que genera estrés de no poder leer todo lo que nos llega. Es el momento de establecer un hábito que permita procesar todas las suscripciones de forma rápida:

  • Usar una buena aplicación que permita configurarla a los hábitos de lectura.

    Para mis gustos, la mejor interfaz es la denominada “river of news” implementada en muchas y buenas alternativas como FeedDemon, Feedly o Google Reader pero lo importante es que la herramienta se adapte a nosotros y que la dominemos.

  • Sondear titulares es una técnica básica.

    La lectura rápida en diagonal y filtrar únicamente aquellos titulares tras los que se encuentran artículos de especial interés. Si alguno de ellos es de especial relevancia, marcarlo o etiquetarlo para una lectura sosegada en el mejor momento (cada gestor permite marcarlos de diferente manera: es clave dominar el lector).

  • Reducir el número de veces que se consultan los feeds generando un hábito de lectura.

    No es necesario estar revisando los artículos cada minuto salvo que tu trabajo dependa de ello. Dependiendo del número de fuentes lo ideal es leer una o dos veces al día (y no a primera hora de la mañana cuando se es más productivo: en los ratos muertos del viaje, a la hora de comer, al salir del trabajo) si generan muchos contenidos o cada dos días / una vez a la semana (fin de semana) si generan poco contenido.

  • Asignar un tiempo máximo a la lectura

    No hay que perder el foco: salvo contadas excepciones, esto no es una obligación sino una actividad cuya dedicación hay que controlar.

    Si aparecen artículos extensos de relevancia que nos hacen superar el tiempo asignado, lo mejor es marcarlos para una lectura en un mejor momento (usando Instapaper, Read It Later o el sistema integrado en el gestor que dominamos) como puede ser a última hora del día o el fin de semana que somos menos productivos.

  • Tener una herramienta para etiquetar y añadir notas a los artículos

    Puede ser un simple lápiz y papel o un sistema on-line (springpad, evernote…)

Para finalizar las prácticas de lectura unos pequeños consejos:

  • Crear una categoría “importantes” o “imprescindibles”.

    En caso de saturación o falta de tiempo, es lo único que se leerá (el resto se marca como leído en un segundo con el “botón pánico”). Las herramientas suelen permitir tener la misma fuente en más de una categoría por lo que es muy sencillo marcar una como importante para este recurso.

  • Categorizar las entradas por importancia en lugar de temática.

    En lugar de utilizar las típicas categorías por tema (Ciencia, Deportes, Economía, Internet…) podemos utilizar categorías como “imprescindibles” (similar al punto anterior) que se leen si tengo 5 minutos, las que leo si dedico media hora, las que leo en una hora…

    En mi caso esta regla no me ha funcionado bien y he acabado desechándola. El motivo es que se me mezclan temas (quizá me interesan demasiadas cosas) y la lectura no era agradable. Además, mis filtros han hecho que todas mis fuentes sean de gran calidad y deban ser leídas😉

  • Simplificar el número de categorías temáticas

    No significa borrar fuentes sino agruparlas por temáticas más genéricas (por ejemplo, agrupar fútbol y baloncesto en deportes). Esto simplifica la organización (casi todas las fuentes tocan varias temáticas) y permiten descartar duplicados en la fase de escáner de titulares.

    Además simplifica la lectura: puede que hoy no tengas ganas de leer deportes y marques todas las entradas de esa temática como leídas en un segundo.

Y el último consejo pero no por ello el menos importante: no hay que tener miedo al botón marcar todo como leído. Si la cosa se descontrola, se reinicia el contador de leídos a cero, comenzamos de nuevo y no pasa nada.

Revisión

El incremento en el número de suscripciones puede hacer imposible el seguimiento. Por ello de forma constante y regular es necesario realizar un mantenimiento de subscripciones para evitar que nos ahoguen. Ese mantenimiento supone eliminar y reorganizar las distintas fuentes para mejorar los hábitos de lectura y reducir el tiempo que le tenemos que dedicar. No hay que olvidar que, al menos en mi caso, se trata de una actividad lúdica.

  1. Barrido inicial.

    Muchas de las subscripciones pueden ser suprimidas únicamente por el nombre: son evitadas en la lectura, te suena que no te gustan los artículos…

  2. Las fuentes inactivas no van a generar nuevos contenidos.

    En ocasiones los árboles no dejan ver el bosque y hacer que nos perdamos en el listado.

  3. Analizar fuentes de amigos.

    No solemos leerlas y se mantienen por compromiso. Suponen una pérdida tu tiempo así que analiza si realmente tiene sentido mantenerla o eliminarla. Si realmente son tus amigos lo entenderán.

  4. Detectar fuentes que no generan valor

    “Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”. Fuentes que generan entradas que no vamos a leer o contenido duplicado, lo único que generan es ruido que oculta artículos de interés y generan ansiedad.

    En esta línea hay que buscar cambios de temática: No es extraño que el autor de un blog decida, conscientemente o no, dar un giro a los temas tratados hacia derroteros que no son de nuestro agrado o interés. Estas fuentes, útiles y valiosas para nosotros en un momento, han dejado de serlo porque no nos aportan valor.

Tras este primer filtro nuestro listado quedará reducido a las fuentes más válidas simplificando la siguiente fase: hay que analizar críticamente cada uno de los “supervivientes” y continuar la poda.

En este análisis individualizado se pueden utilizar múltiples criterios para evaluar cada fuente y decidir si se elimina. En mi caso, los motivos para suprimir una fuente son:

  • No tienen buenos titulares o abusan de los sensacionalistas.

    Distraen en la rutina de proceso (sondeo de titulares y marcar los artículos interesantes) haciendo perder un valioso tiempo por lo que no hay misericordia con ellas.

  • Fuentes sin contenido completo

    Hacen perder tiempo para acceder al contenido en el formato original (y a veces poco amigable para la lectura), algo inadmisible. Salvo contadísimas excepciones, aquellas que generan contenido realmente original que ninguna otra fuente proporcionará (y puedo aplicar Wizard RSS), son sistemáticamente eliminadas.

  • Modifican el formato para que no pueda leerse cómodamente

    Los lectores de feeds suelen configurarse con una letra cómoda de leer oscura sobre fondo blanco neutro-grisáceo. Algunas fuentes añaden estilos en línea para poner fuentes blancas (lo que impide su lectura), no incluyen imágenes o añaden distracciones para obligar a leer los contenidos en la web.

  • No cuidan la redacción o contienen errores gramaticales y ortográficos sistemáticamente.

    Todos somos humanos y un error lo tiene cualquiera, pero leer jeroglíficos estilo SMS es una pérdida de tiempo y un inútil esfuerzo mental.

  • No publican correctamente las horas del artículo

    Rompen el flujo de noticias, generan entradas duplicadas y siempre aparecen las primeras en el listado (posible autobombo).

  • No publican al menos 5 entradas o se reinician cada día.

    Para seguirlas es necesario mantener el lector abierto recopilando las entradas por si se pierde alguna. Entonces mejor perderlas todas de vista.

  • Incluyen comentarios

    Ya sea en el título o en el cuerpo, ensuciando y dificultando la lectura.

  • Con publicidad

    Si se trata de enlaces de autopromoción del autor, una frase o un pequeño banner con un enlace al final de la entrada evalúo si la calidad de los artículos compensa la publicidad. Si el contenido no acompaña o la publicidad es estentórea y molesta se elimina sin dudarlo.

El resultado de este segundo filtro es el listado de fuentes válidas y respetuosas con el lector. Pero aún no hemos acabado: hasta ahora sólo hemos limpiado fuentes analizándolas de forma individual, ahora toca limpiar entradas y fuentes de forma colectiva.

  1. Fuentes que publican decenas de artículos por día

    Suelen ser blogs colectivos o redes de blogs. En este caso lo mejor es analizar si todas las entradas nos interesan o es posible reducir el número de entradas a sólo una categoría que podamos subscribirnos.

    Por ejemplo, en un blog de deportes se publican entradas de ciclismo, baloncesto, fútbol, motor, tenis… si sólo nos interesa uno de ellos ¿para qué subscribirnos a todo el feed en lugar de a esa categoría particular? Es más si de la categoría motor (que tendrá formula 1, motociclismo, rally…) sólo me interesa una subcategoría mejor.

    Un buen truco es utilizar las estadísticas de lectura de la aplicación que usemos: fuentes que publican muchos artículos pero con bajos porcentajes de lectura son candidatas de este tipo.

  2. Entradas repetidas en múltiples fuentes de temática similar.

    En este caso hay que analizar cuál de ellas nos interesa mantener más por el motivo que sea (es la que primero lo publica, genera otras entradas de interés además de las duplicadas, es más genérica por lo que duplica entradas de varias fuentes que puedo eliminar, me gusta más la forma de escribir…) y eliminar las restantes.

    Nuevamente, las estadísticas de lectura son nuestros aliados: analizar las fuentes que más leemos del grupo y eliminar las restantes.

  3. Preguntarnos si cada entrada es esencial, es decir, si es la única fuente por la que podemos acceder a esa información.

    Actualmente, podemos enterarnos por otra fuente, por twitter, por facebook o, incluso, en el telediario o por prensa… así que si ninguna de las entradas de la fuente es importante no tiene sentido mantenerla.

El consejo básico es que no debe temblarnos el pulso al eliminar una suscripción que no supere los filtros: no aporta valor y sólo genera ruido. Cuantas más fuentes, más entradas que leer y menos tiempo para hacerlo lo que supone una lectura rápida y superficial haciendo que nos perdamos joyas e información invaluable.

Tras aplicar estos filtros de limpieza quedará una lista de las fuentes más útiles y significativas. Pero esa lista no es definitiva sino que evolucionará durante el tiempo por lo que es necesario realizar la rutina de revisión de forma periódica (al menos tres veces al año si no hay muchos cambios en las subscripciones y una vez al mes si varía sustancialmente).

Nuevas subscripciones

Tras adquirir los hábitos de lectura y revisión periódica falta el último apartado: a incorporación de nuevas fuentes a la lista. Aunque pueda parecer trivial no lo es ya que, por la sencillez actual de subscripción, se puede malograr el tiempo dedicado a una exhaustiva revisión.

Antes de determinar qué fuentes se van a incorporar a nuestro listado es necesario analizar los motivos por los que añadimos entradas y cómo pueden afectar a nuestros hábitos de lectura y revisiones:

  • Para saber más de un tema de nuestro interés sea cual sea dicho tema.

    Si tenemos varias fuentes de la misma temática veremos entradas duplicadas que filtraremos en la revisión deshaciendo la subscripción. Hay que preguntarse si esa fuente sobrevivirá a la revisión o puede llegar a sustituir una o varias de las fuentes ya existentes, sumando una y restando una o varias.

  • Para saber algo antes que nadie, muy relacionado con el anterior.

    Pero nuestro hábito de lectura dice que vamos a leer una o dos veces al día por lo que pierde el efecto inmediatez. Además, es más rápido twitter…

  • Recomendaciones, habitualmente en otra de nuestras fuentes (es habitual que publiquen recopilaciones de blogs de temática similar) o de nuestro gestor.

    Lo más probable (sobre todo si publican noticias) es que generen entradas duplicadas o repeticiones entre ellos, salvo que se trate de nichos o busquemos artículos de producción propia.

  • Nos gusta una entrada a la que llegamos buscando cierta información.

    Pero… ¿nos gustarán las demás o será una excepción? ¿no tendremos una similar ya en nuestra lista?

  • Es de un familiar, amigo, colega o conocido.

    Sobran los comentarios: ¿eso es un motivo para subscribirnos? Debe superar nuestros férreos controles de calidad y aportarnos algo más que nuestra relación personal.

Antes de dar al botón subscribir es necesario analizar cuál de estos motivos nos impulsan a ello y analizar las consecuencias. Esto no significa que no nos subscribamos sino que no lo hagamos a la ligera que nos lo pensemos dos veces antes de suscribirnos y valoremos los pros y contras: digamos que aplicamos los filtros de revisión antes de añadir la fuente.

Un buen truco para evitar la subscripción masiva incontrolada es crear una categoría “en pruebas” o “beta”: todos las nuevas subscripciones se añaden a la misma y, pasado un periodo prudencial de tiempo (una o dos semanas) o en la siguiente revisión, supera los filtros sale de beta se añade a la carpeta adecuada.

Conclusiones

Tras seguir estos consejos, lo más probable es que tu lista de fuentes vea mermado su número de forma radical así como el tiempo dedicado pero sin perder ni un ápice de utilidad y valor informativo.

Aplicar estos consejos las primeras veces, hasta que se adquiere el hábito, es duro. Sobre todo la parte de eliminar fuentes (y más aún si son históricas). Pero es un esfuerzo necesario para tener una lectura amena y agradable evitando el estrés y la ansiedad.

Fuentes y más información:
ALT1040:
Blog and Web:
el50:
Microsiervos:
Optima Infinito:
Think Wasabi:
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