El retorno del teclado

Teclado inalámbrico

Todo empezó con las interfaces textuales (consolas) en las que el usuario escribía sus órdenes. En este estadio de la informática, el teclado era un elemento imprescindible y el ratón apenas un convidado de piedra meramente auxiliar. Pero, poco a poco, surgieron interfaces gráficas y el puntero del ratón cobró protagonismo relegando el teclado a la escritura del password o la inserción de textos en el editor o la escritura de los mensajes de chat.

Sin embargo, el ratón tiene un grave defecto: es muy lento. Cuando estás trabajando, el ratón es un mal compañero de viaje ya que ralentiza la iteración con la máquina. Por ejemplo, para insertar texto en negrita es necesario separar la mano del teclado, coger el ratón, apuntar el botón/menú apropiado, hacer click, devolver la mano al teclado y seguir escribiendo. La misma acción con el teclado consiste en pulsar la tecla control y la letra N como quien escribe una mayúscula y seguir escribiendo como si nada. Es por eso que el teclado vuelve a recuperar protagonismo al trabajar dentro de la aplicación usando los atajos de teclado para acceder a funciones ocultas en los menús a varios “clicks” de distancia.

Sin embargo, existe un área de trabajo en la que el ratón sigue teniendo mucha más importancia que el teclado: la gestión del escritorio. La mayoría de la gente utiliza el ratón para abrir una carpeta, el menú de programas, los accesos directos o para apagar el equipo. Hasta ahora…

Debido a la lentitud del ratón en los últimos tiempos han surgido algunas aplicaciones que permiten usar el teclado en lugar del ratón para acciones globales. Existen lanzadores que pulsando una combinación muestran una simple interfaz para iniciar el nombre del programa a lanzar (Launchy). Pero hay aplicaciones aún más potentes: las que permiten definir teclas rápidas para lanzar aplicaciones. Y, entre ellas, QLinerHotkeys y AutoHotkey son dos grandes estandartes para Windows orientados a usuarios y a profesionales, respectivamente.

QLiner Hotkeys

Es la opción sencilla, muy visual y elegante para cualquier usuario de ordenador. Muestra un teclado en pantalla en el que se puede configurar la acción de cada tecla arrastrando programas, accesos directos, direcciones web… de forma muy intuitiva. Una vez configurado el teclado a nuestro gusto, es posible lanzar la aplicación pulsando la tecla Windows y la letra que hayamos configurado.

Teclado en pantalla

QLiner Hotkeys

Pero no se queda ahí: si la aplicación ya está abierta, permite elegir una de las instancias, minimizarlas o cerrarlas. Además, dispone de extensiones que permiten tomar capturas de pantalla, crear un fichero o mostrar la hora.

La opción más recomendable para agilizar el trabajo para la mayoría de las personas.

AutoHotkey

El motor Ferrari tras una nula interfaz. Utilizar AutoHotkey da la sensación de estar programando macros, que es lo que le proporciona su gran potencia y flexibilidad a la vez que limita su uso a los usuarios más avezados.

Emulando al QLiner Hotkeys basta con escribir #[tecla]::programa a ejecutar. Por ejemplo, para lanzar todos los programas de Microsoft Office usando Win-inicial sería:

#o::Run %A_ProgramsCommon%\Microsoft Office\Outlook.lnk
#p::Run %A_ProgramsCommon%\Microsoft Office\PowerPoint.lnk
#x::Run %A_ProgramsCommon%\Microsoft Office\Excel.lnk
#v::Run %A_ProgramsCommon%\Microsoft Office\Visio.lnk
#w::Run %A_ProgramsCommon%\Microsoft Office\Word.lnk

La ventaja es que no se queda en estas sencillas opciones y es posible llevarlo mucho más allá. Se pueden enviar secuencias de teclas predefinidas (por ejemplo, abrir el programa de correo, activar mandar mail y escribir la cabecera y el pie) e incluso controlar clicks de ratón. Lo mejor es iniciarse con el tutorial y los scripts de ejemplos e ir perfeccionándolos según nuestras necesidades.